
La 45º edición de una Behobia se presagiaba climatológicamente infernal, pero afortunadamente no fue para tanto.
Antes de salir los habituales nervios, este año teníamos que dejar la mochila antes, para las 10h en los camiones, y muchos teníamos dudas con que ropa salir, estábamos mirando continuamente al cielo, viendo peligrar las marcas que nos habíamos propuesto para este año.
Los que salimos a las 11h soportamos una granizada durante más de 5 minutos, al comenzar el 2. kilómetro, mientras que otros los que salían más tarde lo soportaron antes de salir. Después de esa granizada hubo una tregua de cerca de una hora, que aunque soplaba algo de viento hizo la carrera bastante llevadera. Cuando el vencedor estaba llegando a meta volvió a granizar con fuerza, apenas se le veía en la televisión al llegar a meta. Cuando llegamos a la Zurriola un vendaval de viento nos esperaba para darnos la bienvenida al último kilómetro de la carrera. La gente se concentró en la parte más protegida al viento de la Zurriola y ante la falta de vallas, que no se pusieron por precaución al temporal que se esperaba, la gente se echó más encima de los corredores de lo que es habitual en esa zona, esa ha sido una de las quejas de la gente en esta edición.
Al final la mayoría de los casi 15.000 valientes que salimos llegamos a meta, pocos retirados para lo que se podía esperar, y a pesar de que los tiempos de los favoritos no fueron tan buenos como otros años, el buen ambiente reinó durante toda la carrera.
En cuanto a los atletas del CAR, allí fuimos un año más a tratar de dar lo mejor de nosotros mismos, cada uno ya tiene su ritual que rara vez se cambia a lo largo de los años. No voy a empezar a nombrar a todos porque siempre se quedará alguien en el tintero. Pero si quiero destacar la buena actuación de Ángel Macías, a pesar de no haber mejorado su marca personal, fue 46º en la general, sub 1h10m, y el mejor de Oarsoaldea.